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Archivos Mensuales: abril 2013

Yousuf Karsh (1908-2002) aprendió el oficio de fotógrafo por parte de su tio. A los pocos años abrió en Ottawa su propio negocio. En plena segunda guerra mundial, un buen día, el primer ministro Mackenzie King entró en su estudio para encargarle unas fotos militares. Le gusto tanto su trabajo que  decidió contratarlo para fotografiar a los dignatarios extranjeros que visitasen el parlamento.

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En 1941, Winston Churchill visito el parlamento canadiense para dar un discurso. Yousuf instaló su cámara  de gran formato y un equipo muy básico de iluminación (se encontraba en el parlamento no en su estudio), cuando Churchill acabó malhumorado su discurso, Karsh le abordó y le dijo que tenían programadas unas fotos. Refunfuñando , el primer ministro del reino Unido posó dónde le indicaron y encendió uno de sus famosos puros, Karsh le pidió que lo apagase y la única respuesta que obtuvo fue un rotundo NO. Simulando medir la luz con el fotómetro, Karsh le arrebató el puro y se dirigió a su cámara, sentía los ojos clavados de Churchill en su nuca y le pidió que mirase fijamente al objetivo, en ese momento, se plasmo la fotografía más famosa del famoso primer ministro. Curchill se le acercó y sonriendo le dijo ” hijo, puedes hacerme más fotos, serías capaz que hasta un león rugiendo posase para ti” 

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Anécdotas a parte, Karsh ha sido un de los mejores retratista del mundo, por su cámara han pasado la gran mayoría de estrellas de la década dorada de Hollywood y personalidades como Picasso, Einstein y un largo etc retratadas en un perfecto y elegante blanco y negro.

A principios de los 60, en el barrio de Mulholland Drive, un joven ingeniero aeroespacial, Leonard Malin, recibió de su suegro una parcela edificable con vistas al lujoso barrio. La única pega que tenía la parcela era su inclinación, 45º . La suerte de Leonard cambió al conocer al arquitecto John Lautner (discípulo de Frank Lloyd Wright)  que le ofreció una solución distinta y original para edificar en ese terreno tan inclinado, cuya solución convencional habría sido excavar y construir muros de contención .  Lautner , cuando vio el terreno, dibujo una linea vertical y le propuso construirla encima de esa linea, linea que sobre el terreno se convertiría en una columna de hormigón de seis metros de diámetro y 8.7 metros de altura. Sobre ella, se construiría una casa octogonal de 205 metros cuadrados. La estructura de la casa estaba formada por unas vigas de madera laminada sujetas al centro por un anillo de compresión fabricado en acero. Estructura que en principio podría parecer frágil, pero los años demostraron que no ya que resistió lluvias torrenciales y varios terremotos. El acceso a la casa se haría mediante una rampa conectada a la ladera de la montaña y a la que se tendría acceso mediante un funicular.

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Leonard dejó su trabajo y , junto a la ayuda de sólo tres obreros, se dedicó a construirla él mismo. En 1961 la casa ya era una realidad después de 18 meses de duro trabajo. Le costó 140.000 dólares ( hoy parecería barato pero recordad que estamos hablando de principios de los 60) pero gracias a diferentes patrocinadores atraídos por  el diseño tan singular de la casa Malin sólo tuvo que pagar 80.000 dólares. Las dos empresas que financiaron parte de la obra eran la compañía de gas Southern California Gas y la empresa química Chem Seal Corporation (empresa que inspiró el nombre de la casa “Chemosphere”).

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La primera vez que encendieron las luces de debajo de la casa, el aspecto de esta era la de un OVNI flotando sobre Mulholland Drive, muchos vecinos se acercaron pensando que realmente se trataba de un platillo volante. Los Malin vivieron en esta casa durante diez años, pero en 1972, problemas económicos hicieron que tuvieran que vender la casa. El comprador fue el Dr Richard Kuhn, asesinado cuatro años después por unos ladrones que entraron en su domicilio. Después de dos propietarios más la Chemosphere acabó siendo alquilada para fiestas hasta que en 1997, el famoso editor de los excepcionales libros sobre arte y arquitectura, Benedickt Tachen y su mujer, se enamoraron de ella al instante y la compraron  por un millón de dólares.

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