FOTÓGRAFOS DEL MÁS ALLÁ, WILLIAM H.MUMLER

En plena guerra civil de los EEUU , las sesiones espiritistas se encontraban en pleno auge coincidiendo con las nuevas tecnologías de la época (fotografía, telégrafo y por supuesto la electricidad) , la gente veía y escuchaba lo inexplicable.

Nuestro protagonista, Mumler, se inició como fotógrafo “espiritista” por accidente en 1861. Por aquella época trabajaba como joyero en  Boston , aunque era aficionado a la fotografía. Un día, mientras revelaba un auto-retrato, descubrió a una chica que se parecía a una prima suya fallecida recientemente. Enseño la foto a sus amistades, y en especial a una amigo espiritista con el cuál bromeo diciendo que era una foto del más allá, y la noticia se corrió como la pólvora. 

Al poco, Mumler abrió su primer estudio. Su mujer trabajaba con él y era la encargada de recibir a los clientes anisados de verse en las fotografías con sus seres queridos. Al poco Mumler cobraba unos 10 dólares por una docena de fotografías, cinco veces el precio habitual de la época. Los fotógrafos de Boston no estaban nada contentos. James Black, uno de esos fotógrafos, pensaba que todo era un timo. Black se apostó 50 dólares con Mumler que sería capaz de descubrirle. Examinó la cámara de Mumler, la placa y su sistema de procesado, incluso llegó a entrar en el cuarto oscuro con él. En su autobiografía, Mumler habla de la asombrosa incredulidad de Black cuando una imagen con forma fantasmagórica apareció en el negativoLa técnica que usaba Mumler para hacer sus fotografías era objeto de gran especulación. En 1863 en un ensayo para el Atlantic Monthly, Oliver Wendell, otro ávido fotógrafo, no sólo explicaba paso a paso las instrucciones para obtener una doble exposición, sino que además hacía referencia a la popularidad de las fotos de Mumler: “con un fondo apropiado, fotografías así son un refugio para las mentes débiles”. Para Wendell, una madre que acababa de perder a un hijo, y quería tener una foto de su espíritu, poco le bastaba para verlo. Una mancha con apariencia de ropa de niño en la foto, y una confusa forma redondeada le bastaría para convertirla en su cara.

Aunque muchos de los espíritus de Mumler encajaban en esa descripción de “forma confusa”, la mayoría de sus apariciones tenían facciones humanas y se entrecruzaban con los vivos. Eran espíritus, no fantasmas, y en esta diferencia residía el éxito de Mumler. El negocio de Mumler empezó a decaer a medida que sus apariciones empezaron a ser consideradas una estafa. Incluso algunos prominentes espiritistas se habían quedado atónitos al descubrir que algunos de los espíritus que aparecían en las fotografías de Mumler eran personas que todavía estaban vivas.




En 1868 Mumler llegó a Nueva York, ocho años después de sus inicios como fotógrafo espiritista. En Nueva York siguió con ese oficio y en tan sólo un año, en el que tomó unas 500 fotografías, se convirtió en el fotógrafo espiritista más conocido de la ciudad. Otra vez ese éxito lo puso en el punto de mira de los escépticos, esta vez fue el New York Sun el que envió a Charles Livermore, un financiero que era también espiritista, a tratar de desenmascarar el engaño. El 16 de marzo de 1869, otro caballero visitó el estudio de Mumler en Broadway. Se presentó como William Bowditch y solicitó a Mumler un retrato con un familiar difunto. Después de pagar por la fotografía, pero no poder ver el espíritu prometido, Bowditch reveló que él también escondía un secreto: su nombre verdadero era Joseph Tooker y era en realidad un alguacil de la ciudad de Nueva York trabajando de incógnito – era el final de una investigación policial contra Mumler.

A principios de mes, un editor de ciencia del periódico World había hecho llegar al alcalde Hall las quejas contra Mumler de los miembros de una reputada sociedad de fotógrafos de Nueva York. Estos preocupados por mantener la fotografía como una medio veraz y fiable, y dándose cuenta de su extraordinario poder, expresaron su indignación contra el trabajo de Mumler y exigieron una acción inmediata. Tooker arrestó a Mumler el 12 de abril por “estafar a gente crédula con lo que él llamaba fotografías de espíritus”.

Al poco fue juzgado y el juez pronunció su veredicto. Un veredicto ambiguo y confuso. El juez daba la razón al fiscal afirmando que estaba “moralmente convencido” que Mumler utilizaba el “engaño y el fraude”. Sin embargo, ponía en libertad al fotógrafo. El fiscal había sido incapaz de señalar que engaños usaba Mumler y, entonces, no había caso.



Mumler volvió a Boston dónde abrió otro estudio pero este mucho más modesto. Mumler continuó fotografiando creyentes a los que proporcionaba sus dudosos consuelos. En esta época final es cuando Mumler realizaría su foto más famosa, la de la viuda de Abraham Lincoln con el espíritu de este. Mumler moriría a los pocos años, en 1884. Su talento como fotógrafo sólo rivalizó con su talento como artista de la estafa, pero murió pobre, no consiguió recuperarse de los 3.000 dólares que le costó su defensa, una pequeña fortuna en aquella época. Pese a todas su vicisitudes, Mumler mantuvo hasta el final que él era “únicamente un mero instrumento” para la revelación de la “hermosa verdad”. Para que nadie pudiera probar lo contrario, Mumler destruyó todos sus negativos poco antes de su muerte.


fuentes ::

 cabolo
 wikipedia



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